La primer grabación inicia en agosto del 2009.
Mostrando entradas con la etiqueta Aimé Césaire. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aimé Césaire. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de junio de 2016

Remise de l’ordre national du mérite à Sarah Maldoror par Frédéric Mitterand

Remise de l'ordre national du mérite à Sarah Maldoror par Frédéric Mitterand from STAKANO Production on Vimeo.

Chère Sarah Maldoror, Baudelaire, qui, dans Mon coeur mis à nu écrivait : « Il n’y a de grand parmi les hommes que le poète, le prêtre et le soldat, l’homme qui chante, l’homme qui bénit, l’homme qui sacrifie et se sacrifie. Le reste est fait pour le fouet ». Si vous dites ne pas savoir écrire vous-même, votre oeuvre cinématographique a pourtant fait connaître comme aucune autre, à travers les mots des autres et leur poésie, les idées qui ont porté la lutte pour les indépendances africaines, et les grandes voix de la réalité postcoloniale et de la diversité. Dans l’univers du cinéma noir antillais et africain, vous êtes l’une des seules cinéastes qui soit parvenue avec autant de force et de caractère à porter à l’écran les voix des persécutés et des insoumis. Pour vous, la lutte, le cinéma et la libération constituent autant de points cardinaux de l’Afrique d’aujourd’hui. Vous inscrivez ainsi la création cinématographique, et plus largement culturelle, dans une démarche militante qui dénonce pour toujours les colonialismes. Je vous cite, si vous le permettez : « Pour beaucoup de cinéastes africains, le cinéma était un outil de la révolution, une éducation politique pour transformer les consciences. Il s’inscrivait dans l’émergence d’un cinéma du Tiers Monde cherchant à décoloniser la pensée pour favoriser des changements radicaux dans la société ». Vous auriez voulu être tragédienne. Après quelques essais au théâtre, vous participez à la création en 1956 de la première troupe noire à Paris, « Les Griots », puis partez à Moscou dans le début des années 60 pour apprendre le métier de cinéaste sous la direction de Gherassimov et Donskoï au studio Gorki, où vous rencontrez le grand Ousmane Sembène, qui nous a quitté il y a 4 ans déjà. Votre premier documentaire en 1968, Monagambé, inspiré par le scénario de l’écrivain angolais Luandino Vieira, alors emprisonné par le pouvoir colonial portugais, raconte l’histoire d’un Angolais en prison et traite de la torture en Algérie. Votre coup de maître se voit décerner plusieurs prix, dont celui de meilleur réalisateur, par le Festival de Carthage. Dans Sambizanga, que vous tournez avec des acteurs non professionnels affiliés au Mouvement de Libération du Peuple Angolais et au Parti africain pour l’indépendance de la Guinée et du Cap Vert, vous faites un portrait sans retouche de la résistance angolaise, dont les réalités vous ont été plus que familières, vous qui avez été l’épouse de Mário de Andrade. Ce film, vivement récompensé, assoit votre réputation d’artiste engagée. Vous privilégiez alors le format du documentaire car il vous permet de définir au travers de portraits d’artistes, de portraits de précurseurs - je pense en particulier à Aimé Césaire, Le masque des mots, de 1987 - l’horizon d’attente nécessaire à la réhabilitation de l’histoire noire et de ses figures les plus marquantes. Parmi la trentaine de documentaires et films que vous réalisez, plusieurs thèmes majeurs sont à retenir : les guerres africaines contemporaines de libération, l’entrée des femmes dans la lutte. Vous avez d’ailleurs fortement contribué à combler le déficit d’images de femmes africaines tant derrière que devant la caméra. Vous mettez également l’acuité de votre regard au service de la lutte contre les intolérances et les stigmatisations de tous types, comme notamment dans votre documentaire de 1984 Le racisme au quotidien. Vous accordez aussi une importance fondamentale à la solidarité entre les opprimés, à la répression politique, aux atrocités et exactions commises en temps de paix. Enfin, vous célébrez l’engagement de l’artiste et l’art comme acte de liberté, avec des portraits de Léon Gontran Damas, de Louis Aragon, ou encore de Toto Bissainthe. Chère Sarah Maldoror, vous êtes une révoltée au franc-parler, une combattante des injustices, une humaniste résolue. Tout au long de votre carrière vous n’avez eu de cesse de fustiger, d’informer et de montrer les réalités les plus dures à l’objectif de votre caméra à la fois réaliste et poétique. Votre regard sur la mémoire de l’esclavage et du fait colonial a pour nous tous une valeur unique. Au nom du Président de la République, nous vous faisons Chevalier dans l’ordre national du Mérite.

viernes, 20 de mayo de 2016

prensa: "Murió el escritor chocoano Arnoldo Palacios" por JOSÉ E. MOSQUERA, publicado en el Colombiano, 12 noviembre 2015



"Sus novelas han sido traducida a varios idiomas, entre ellos el ruso"

NOTA: no es tan seguro que haya sido traducido al ruso sino que su libro "La selva y la lluvia" fue publicado en Moscu antes de ser publicado en Colombia. Puede que haber sido traducido al ruso se haya vuelto un mito.


"En su juventud en París estuvo muy ligado a los movimientos de descolonización de los países africanos y de las colonias francesas de Las Antillas al lado de Franz Fanón, Aimé Césaire y Leopold Sédar Senghor, entre otros"


"Fue hijo de un minero con alma de carpintero de nombre Venancio Palacios, un reconocido líder liberal en esa comarca chocoana. Una de las cosas que más orgullo le generaba a este escritor chocoano era haber pasado la mayoría de su infancia entre las selvas y los ríos, en la vereda de Ibordó"


“tuve que permanecer mucho tiempo sentado y creo que eso me enseñó a meditar, a observar, porque que veía todo lo que pasaba, tenía que sentir todo lo que ocurría a mi alrededor, tenía que observar y escuchar lo que me contaban, lo que ocurría, y creo que mi cerebro y mi alma, mi ánimo, se llenaron de muchas cosas que tal vez era necesario que salieran afuera; creo que eso, más tarde, pudo influir en que me dedicara a escribir”.


"Relataba que “a pesar que vivía en un pueblo cuya mayoría era analfabeta, tenía unos tíos que habían aprendido a leer y leían muchos libros importantes”. El padre de mi papá, nos leía en las noches “las Mil y una noches. Creo que allí comenzó a formarse mi interés por el arte de hablar, de contar historias”.


“A los doce años murió una prima, con la cual jugábamos siempre, fue una muerte prematura, y cuando la iban a enterrar, en la víspera que llamamos los chocoanos velorio, en donde se canta y se realizan ciertos ritos conmovedores, a mí se me ocurrió escribir unas palabras para el momento que la iban a colocar en la tumba, y ese discurso desató una enorme emoción, traducida por aplausos, y creo que allí nació la expresión directa de la necesidad de escribir por alguna razón”.


Entonces, a los veintidós años, dijo, “voy a escribir una novela urbana, que se desarrolle en Quibdó, entonces mi gran dilema era cómo escribir una novela en un espacio reducido, en donde aparezcan la complicación y las complejidades de los personajes y quise que estuviera un tiempo corto, pero muy rápido. La novela, ocurre, en un kilómetro cuadrado, todo lo que ocurre en ese espacio, y en ese tiempo es hablar del hombre, sus problemas, sus sueños, su vida íntima, su fuerza, su vigor, su esperanza y sus luchas por alcanzar mejor niveles de desarrollo y satisfacción colectiva y personal en todo los sentidos”.


Así nació la novela La Estrella son Negras, (...)


"Arnoldo Palacios contaba que “ese día hubo muchos incendios, yo tenía el manuscrito al lado de una máquina de escribir, sacándolo en limpio, el verdadero manuscrito, escrito a mano, se quemo y las páginas que había copiando a máquina”. “Siempre dejaba todo junto y en uno de los edificios de la Avenida Jiménez"


"Las estrellas son Negras” su novela más destacada por la crítica es una novela urbana, escrita en un lenguaje sencillo pero con un profundo dramatismo en el desenlace de una historia que comienza a las tres de la tarde y termina a las seis de la mañana del día siguiente en Quibdó, en donde se sintetiza el drama de la marginalidad y la injusticia social que agobia a la sociedad chocoana pero con una mensaje universal sobre la pobreza y la desdicha del hombre en una sociedad injusta y clasista.


“Las estrellas son negras” es una novela que a través de la fatalidad del hambre y la falta de oportunidades económicas, sociales y políticas que sufre el protagonista, el autor hace un análisis histórico y sociológico profundo sobre las secuelas de la desdicha que sufren los desposeídos en una sociedad clasista e indiferente con el sufrimiento humano.


Habla de la indolencia del centralismo estatal ante crisis social de un pueblo agobiado por la desventura y el abandono, y hace una crítica descarnada de los niveles de corrupción en una sociedad dominada por la inmoralidad y la mediocridad de una clase dirigente que no asume con responsabilidad el liderazgo en la conducción de los destino de una región que requiere de grandes transformaciones para salir del atraso.


Esta novela es un testimonio del abandono a la vez una protesta contra la negligencia del centralismo y la incapacidad de la clase dirigente regional de liderar el progreso de una comarca que se debate entre la inopia y la displicencia estatal. Por la manera como el autor describe la realidad y con la hondura que expone el drama y la naturalidad que plasma el realismo, esta novela debe ser un texto obligado para los investigadores y los estudiosos de las ciencias sociales que quieren comprender con mayores elementos de análisis la realidad social del Chocó"


"Murió el escritor chocoano Arnoldo Palacios" por JOSÉ E. MOSQUERA, publicado en el Colombiano, 12 noviembre 2015